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¿Cómo elegir un buen psicólogo?

Tras tomar la decisión de ir o llevar a nuestros hijos al psicólogo, todavía quedan elecciones importantes que pueden marcar el éxito del tratamiento.

A continuación se ofrecen algunas claves importantes a tener en cuenta a la hora de elegir a un psicólogo, aunque no aseguran la correcta elección, pues hay muchísimos factores que intervienen en el éxito de la intervención. Por otro lado, tras cada punto, especifico mi situación específica en relación a ello.

1.Un requisito indispensable para ejercer como psicólogo es ESTAR COLEGIADO (es una obligación legal, independientemente de que trabaje por cuenta propia o ajena). Esto nos garantiza que tiene la titulación de psicólogo (no sería la primera vez que una persona ejerce una profesión para la que no está titulado), no está inhabilitado para ejercer, conoce y acepta unas normas éticas obligatorias para nuestra profesión (Código Deontológico) y asegura otra serie de garantías. Hay que tener cuidado con determinados términos como “terapeuta”, “coach”, etc., ya que son “títulos” que no están regulados legalmente y no implican que sea psicólogo (aunque también podría serlo y utilizarlos). Para confirmarlo, puede solicitarle al psicólogo su carné de colegiado o consultarlo en el Colegio Oficial de cada Autonomía o región (para acceder a los distintos colegios pinche en el siguiente enlace: http://www.cop.es/index.php?page=colegios).
En mi caso, mis datos son: Belén Pérez Moreno, con número de colegiado: M-25841 y lo pueden consultar en el Colegio Oficial de Psicólogos de Madrid (comunidad en la que ejerzo) en el siguiente enlace: http://www.copmadrid.org/web/ciudadanos/buscar-un-psicologo

2.En aquellos casos que se requiera un SERVICIO SANITARIO (valorar, prevenir e intervenir sobre la salud de la persona), el psicólogo debe tener además una TITULACIÓN que le acredite para ello. Las únicas titulaciones que actualmente garantizan que el profesional es sanitario son el Psicólogo General Sanitario (al realizar un máster o estar habilitado por una determinada formación y experiencia) y el Especialista en Psicología Clínica. Igualmente, el centro donde trabaje (si es privado) debe tener Licencia Sanitaria.
Específicamente, yo soy Psicóloga General Sanitaria por mi formación y experiencia. El centro en el que trabajo está autorizado por la Consejería de Sanidad de la Comunidad de Madrid con número de registro: CS12259.

3.Los psicólogos recabamos datos sensibles de carácter personal, por lo que estamos obligados a dar de alta el fichero ante la Agencia Española de Protección de Datos y estos datos deben ser tratados con unas medidas de seguridad adecuados, teniendo en cuenta que son datos de nivel alto (porque incluyen datos referidos a la salud). Además, se requiere el consentimiento informado por parte de la persona o tutor legal (por ejemplo, en caso de menores). Los clientes pueden ejercer sus derechos ARCO realizando una petición (acceso, rectificación, cancelación y oposición de sus datos).
En mi caso, el fichero de datos personales está inscrito en la Agencia Española de Protección de Datos, con el nombre Historial Clínico y del que soy responsable (Belén Pérez Moreno). Pueden ejercer sus derechos ARCO escribiendo un correo a la dirección C/Alamedilla 33, 8ºF, indicando su nombre, dirección y petición.
Hasta aquí se hace referencia a aspectos legales muy importantes que debe cumplir el psicólogo para que no se sea víctima de un fraude a nivel económico y de salud (aunque hay algunas más, estas son las más importantes).
A continuación, se hace referencia a aspectos del tratamiento en concreto que se requiera:

4.Además de esta titulación, es muy importante la ESPECIALIZACIÓN que posee el psicólogo. Este aspecto lo vemos claramente en la medicina (no dejaríamos que nos opere del corazón un neurocirujano, por muy bueno que este sea), pero no está tan extendido en la psicología sanitaria. Las áreas de intervención de la psicología sanitaria son numerosas y un psicólogo difícilmente va a estar especializado en todas ellas. El problema es que legalmente no está regulado (más allá del punto 2, es decir, si está habilitado para el ejercicio sanitario) y éticamente el psicólogo debe derivar aquellos casos para los que no tiene la formación necesaria, pero esto no es lo común.
Mis estudios de posgrado, a partir de los que me he especializado, son: Máster Oficial en Neuropsicología por la Universidad de Salamanca y Máster de Psicología en Evaluación e Intervención en Trastornos Infantiles y Adolescentes por el Instituto de Lenguaje y Desarrollo; además tengo un compromiso de formación continua, por lo que acudo a cursos, jornadas, conferencias, etc. más específicas de aspectos concretos de neuropsicología y psicología infantojuvenil y estoy al día de las investigaciones recientes. Por otro lado, aunque trabajo con niños y adolescentes, no abarco todas las dificultades y patologías que pueden presentar; en estos casos, si los padres no conocen otros sitios donde puedan llevar a sus hijos, los derivo a centros que están especializados en su problemática concreta y cumplen todos los requisitos legales anteriores.

5.Además de la especialidad, en psicología existen muchas orientaciones/metodologías a la hora de trabajar. Según el código deontológico, se deben usar aquellas terapias que han demostrado científicamente tener mayor eficacia para una dificultad determinada, pero esto no siempre es así (aunque este no es el lugar ni el momento para debatirlo). Puesto que esta información no la tienen los legos de la materia, lo mejor es preguntar en la primera sesión (generalmente gratuita) sobre la metodología a utilizar, su eficacia, su aval científico, etc.; y por supuesto, si no lo tiene claro, puede/debe pedir una segunda (tercera, cuarta, etc.) opinión.
Mi orientación es cognitivo-conductual y neuropsicológica, las cuales tienen un gran respaldo científico en todas las patologías y dificultades con las que trabajo. Por otro lado, la primera visita es gratuita y no hay compromiso.

6.La relación terapéutica debe ser buena. Independientemente de lo “bueno o malo” que sea el psicólogo y de todos los puntos que aquí se consideran, si la relación con el profesional no le parece adecuada, cómoda, profesional o no le da confianza aunque no sepa establecer por qué, es mejor finalizar el tratamiento con este psicólogo y buscar otro que le parezca más adecuado. Esto no es nada malo.

Recomiendo encarecidamente que se pregunten aquellos aspectos, tanto legales como relacionados con la propia formación, experiencia, orientación, etc., en los que tengan dudas, ya que ESTÁN EN SU DERECHO y debería ser casi una OBLIGACIÓN, pues están poniendo su salud psicológica o la de sus hijos o familiares en manos de un desconocido. Al profesional esto no le debe molestar y, si es así, recomiendo cautela.

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