¿QUIERES QUE TE LLAMEMOS?

Rellena el formulario y nos pondremos en contacto contigo

¡Solicita información!

1ª VISITA GRATUITA

- Sin compromiso -
C/ Velázquez, 57, 1º Interior Izda.
28001, Madrid
Tel.:659 158 324
E-mail: info@nepsin.es

Problemas de aprendizaje

El aprendizaje de la lectura, la escritura y el cálculo puede alterarse por múltiples causas: déficits sensoriales o motores, instrucción inadecuada, falta de motivación, bajo nivel de inteligencia, etc. Pero en ocasiones se altera de manera específica e inesperada, ya que no se explica por las causas anteriormente citadas. En estos casos se habla de trastornos del aprendizaje, específicamente de la lectura (o dislexia), la expresión escrita (disgrafía) o el cálculo (discalculia).

Estas alteraciones se manifiestan como una dificultad persistente y significativa para la adquisición de la lectura, la escritura y/o el cálculo. Es persistente porque se debe a una disfunción del sistema nervioso central e impide una correcta automatización de estas habilidades, aunque el cerebro tiene una gran plasticidad para aprender y compensar las dificultades (por lo que es muy influyente el ambiente); por lo tanto, las dificultades pueden minimizarse a partir de una intervención adecuada. Es significativa al comparar su ejecución real en estos aprendizajes con lo esperado para su nivel intelectual, su edad y su curso escolar; es decir, hay una diferencia de al menos dos años por debajo de lo esperado.

Estas dificultades tienen consecuencias directas en el ámbito escolar e influyen en otras áreas de la vida del niño, como en su autoestima, habilidades sociales, conducta, etc., y en la familia.

Hay niños con dificultades más leves (no sobrepasan la diferencia de dos años), aunque también interfieren en el rendimiento académico. En este caso se habla de un perfil subclínico o de un trastorno de aprendizaje no especificado.

Hay evidencias de una alta asociación entre las diferentes dificultades de aprendizaje, así como con otras alteraciones cognitivas: lingüísticas, atencionales, en las funciones ejecutivas, visoespaciales y construccionales, de memoria, etc.

1. Trastorno de la lectura/Dislexia

El término dislexia generalmente se utiliza de manera amplia para referirse a las dificultades en la lectura y la escritura, pero en realidad se circunscribe a las dificultades específicas de la lectura (y así se va a utilizar en esta web).

La dislexia es una dificultad específica y permanente para adquirir de forma eficaz las destrezas lectoras, oncretamente, para decodificar un texto escrito y/o comprenderlo (a pesar de entenderlo si se presenta auditivamente).

No se explica por déficits sensoriales o motores, instrucción inadecuada, falta de motivación o bajo nivel de inteligencia. La causa subyacente es una anomalía durante el desarrollo del sistema nervioso central, que produce una disfunción cerebral; tiene una importante carga genética, aunque también puede deberse a afectación cerebral adquirida antes del aprendizaje de la lectura. A nivel cognitivo, la dificultad principal radica en dificultades en el procesamiento fonológico, es decir, en la representación y procesamiento de los sonidos del habla (principalmente, conciencia fonológica y velocidad de acceso a la fonología a partir del estímulo visual).

La prevalencia del trastorno se sitúa en torno al 10% (en lengua castellana, siendo superior en otros idiomas por sus características), afectando más a niños que a niñas (4:1).

El diagnóstico se puede establecer a partir de los 8 años (ya que requiere una ejecución de al menos dos años por debajo de lo esperado). A pesar de ello, con anterioridad se puede predecir el riesgo de desarrollar dislexia en el futuro (e intervenir para prevenir o paliar estas dificultades).

El pronóstico varía de un niño a otro por muchos motivos: la gravedad del cuadro, el perfil de puntos fuertes y débiles, el ambiente y el apoyo familiar y escolar, las adaptaciones curriculares (no significativas)… y, muy importante, la edad de inicio de la intervención.

La intervención debe ser individualizada y basada en los déficits y en los puntos fuertes de cada niño, ya que hay muchas capacidades que intervienen en el aprendizaje de la lectura que pueden alterarse de manera específica.

2. Trastorno de la expresión escrita/Disgrafía

La disgrafía o disgrafía disléxica es una dificultad específica y persistente en el aprendizaje de la escritura, a pesar de una inteligencia normal o superior y sin otros problemas que puedan explicar estas dificultades (como dificultades sensoriales o motoras, instrucción inadecuada, falta de motivación, etc.).

Al igual que la dislexia (y con la que suele ir asociada), la causa subyacente es una disfunción cerebral como consecuencia de una alteración en el desarrollo del sistema nervioso central, con vulnerabilidad genética. Aunque está menos estudiado que en el caso de la lectura, también parece haber una dificultad en el procesamiento fonológico (principalmente, conciencia fonológica).

Pero la escritura es una actividad muy compleja en la que intervienen un gran número de procesos cognitivos que pueden alterarse de manera específica, por lo que la escritura se puede alterar por otras causas (aunque no se trataría de un trastorno específico de la escritura, sino de un trastorno secundario) y, por tanto, también se ven alteradas otras tareas en las que medie esta capacidad alterada.

Entre las dificultades secundarias más comunes se encuentran las siguientes:


  • Disgrafía por alteración de los procesos motores: cuando hay problemas motores se produce una grafía ilegible que impide la lectura del texto escrito, a pesar de que el contenido de lo escrito es adecuado.
  • Disgrafía por alteración de la planificación: en este caso, las dificultades se ponen de manifiesto en la escritura productiva, es decir, aquella que tiene que componer el niño (pero no en la reproductiva o copia/dictado). Hay problemas para generar y/o organizar las ideas de un texto de manera estructurada o falta de elementos para cohesionar el texto y un mal uso de los signos de puntuación.
  • Disgrafía por alteración de la visopercepción y la visoconstrucción: se altera tanto la grafía como la presentación de la escritura, por una dificultad en la organización del espacio.

En el caso de la disgrafía disléxica, al igual que en los trastornos de la lectura, solo se puede diagnosticar a partir de los 8 años, aunque se puede establecer con anterioridad si las dificultades que hay pronostican una disgrafía disléxica y se puede realizar una intervención preventiva.

El pronóstico es muy variable y la intervención debe basarse en una adecuada evaluación (y diagnóstico diferencial).

3. Trastorno del cálculo/Discalculia

La discalculia es una dificultad específica y persistente de las matemáticas, por una alteración en el desarrollo del sistema cerebral innato especializado en la representación y el procesamiento de las cantidades (sentido numérico), que conlleva una diferencia significativa de su ejecución matemática con respecto a lo esperado por capacidad intelectual, edad y curso escolar. Tiene una importante carga genética. No debe ser explicado por una baja capacidad intelectual, falta de instrucción adecuada o motivación, de dificultades sensoriales o motoras ni secundario a otras dificultades cognitivas (memoria, lenguaje, atención…).

Pero el aprendizaje de las matemáticas es muy complejo y se puede producir una alteración secundaria, es decir, por la alteración de otras capacidades cognitivas no específicamente numéricas (en este caso no se consideraría discalculia). Entre las dificultades que pueden afectar a las matemáticas se encuentran los problemas en distintos almacenes y procesos de memoria (por ejemplo, para aprender las tablas de multiplicar), alteración del procesamiento espacial (mala colocación a la hora de hacer cuentas, ya sea sobre el papel o mentalmente), dificultades de comprensión del lenguaje o lectoras, en el razonamiento, etc.

La prevalencia se encuentra en torno al 3-8% y afecta igual a niños que a niñas; suele estar asociado con dificultades de la lectoescritura, aunque no siempre.

Al igual que en los otros trastornos de aprendizaje, no se puede diagnosticar antes de los 8 años (ya que requiere de una diferencia en su ejecución de dos años), pero no es necesario esperar al diagnóstico para poder intervenir (obteniendo mejores resultados).

4. Trastornos no especificados

Esta categoría incluye aquellas dificultades de aprendizaje de la lectura, la escritura y/o el cálculo que no superan el umbral establecido para considerar que hay una dificultad específica (una diferencia de dos años en su ejecución, según lo esperado para su capacidad intelectual, edad y curso escolar) pero que interfiere de manera significativa en el rendimiento académico.

Información importante

La información de esta web ha sido escrita por la autora de la web, ya sea como opinión personal o como síntesis de artículos publicados en revistas científicas. Para la reproducción total o parcial de los contenidos de la web se debe pedir permiso en info@nepsin.es